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Prevenir los riesgos

A partir de los 8 o 10 meses, el niño empieza a moverse de forma autónoma. Pronto puede llegar hasta una gran cantidad de objetos. Si se le permite moverse a su antojo, hay que estar muy atentos a su seguridad así como delimitar el territorio de los adultos poniendo fuera de su alcance las cosas que podrían ser peligrosas. No se debe dejar que el niño manipule objetos demasiado pequeños que podría tragarse, ni los objetos cortantes o pesados que podrían dañarle. También hay que retirar las telas que se deshilachan (y con las que podría ahogarse), los objetos con una capa de pintura tóxica y los de cristal o de plástico que pueden romperse.

El niño se sentirá atraído por multitud de cosas. Por lo tanto hay que protegerle del posible peligro que representan los elementos domésticos: el fuego la cocina, las tomas de corriente, las agujas de coser de tejer, etc.