Aunque se trate de un problema pasajero, vuestra intervención es importante ya que puede reconducir el problema en una u otra dirección. Primero vamos a ver cómo no se debe actuar:
Evita dar una excesiva importancia al tema. Los nervios y la inseguridad son potenciadores de los bloqueos al hablar; por tanto, si trasmitió a vuestro hijo una excesiva angustia por el tema, su tartamudez aumentará.
Elude mencionar delante de él que es tartamudo, primero porque las etiquetas son muy difíciles de quitar y condicionan el comportamiento y, segundo, porque minan la autoestima del pequeño lo que deriva en inseguridad y, por tanto, en el punto anterior
Procura no interrumpirle mientras habla ni terminar sus frases por él, ya que eso rompe la concentración que para los pequeños requiere hablar
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La tartamudez es un problema de la infancia que suele corregirse solo, no obstante, la ayuda de los padres es importante.
Tan sólo un 1 por ciento de la población padece Distancia o, como se conoce comúnmente, tartamudez. Sin embargo, esta proporción en niños asciende aproximadamente al 5 por ciento. Esto
significa que la mayoría de los casos se corrige con la edad y casi siempre sin necesidad de intervenir. El problema, que suele empezar entorno a los dos o tres años, generalmente desaparece hacia los seis o siete. Pese a todo, si tu hijo tiene este problema es conveniente que tengas nociones sobre cómo actuar ya que existen actitudes delos padres que pueden y cuando está expresando algo ya está pensando en otra cosa. Todo esto puede generar que tu hijo al hablar sufra repeticiones, interrupciones y bloqueos en sus palabras y frases, es decir, tartamudee.
En la infancia
En la infancia los niños que tartamudean raramente tienen algún problema en el aparato fonoartículatorio que les impida pronunciar correctamente. Si no has apreciado en él dificultades para deglutir o masticar, lo más probable es que su problema se deba a cuestiones relacionadas con el aprendizaje.
A esta edad, los pequeños aprenden el arte de comunicar y aún les queda mucho camino por delante para perfeccionar su lenguaje. Aveces, le falta vocabulario para expresar lo que desea: en muchos casos sus pensamientos son mucho más rápidos que su boca y en otras ocasiones sus ideas se cruzan acentuar y prolongar la tartamudez o, por el contrario, ayudar a superarla cuanto antes.