El Baby-Bag es mucho más que un simple medio de transporte fuera de casa y ofrece ventajas en el entorno doméstico. Esta mochila le ofrece a tu bebé protección y confianza.
Este portabebé es rápido y sencillo de utilizar, además de adaptarse a todo el mundo gracias a su cinta ajustable.
Puede utilizarse de dos modos, lo que permite su uso durante un período prolongado:
- 0 - 5 meses en posición tumbada
- 5 -18 meses en posición sentada
Si tu bebé no duerme mucho pero aún así, está en plena forma y de buen humor, significa que no necesita dormir más. Corresponde a los padres adaptarse y organizarse en función de este temperamento. Sea como fuere, alrededor del niño debe mantenerse un clima tranquilo y estable, en el que pueda tener sus puntos de referencia: su habitación con su decoración de siempre, sus objetos familiares. Y, por encima de todo, un entorno afectivo tranquilo, ya que el niño es muy sensible a ello.
Un niño con buena salud y feliz no duerme nunca demasiado, pero una prolongación inusual de la duración del sueño debe alertar a los padres. Puede que incube una enfermedad. Conviene echar un vistazo a la habitación: ¿respira con regularidad y silenciosamente?, ¿tiene fiebre? En caso de duda, hay que tomarle la temperatura. Si la situación persiste, es mejor que le examine el pediatra.
Si no está enfermo, deberás observar su comportamiento cuando está despierto. ¿Parece triste? ¿Juega menos que antes? Intenta comprender el motivo. Es posible que se refugie en el sueño y con ello le revele algún malestar. Háblale con cariño, consuélelo y, si se da el caso, habla con las personas que cuidan de él durante el día para descubrir cuál es el problema.
A partir de los 6 meses, algunos niños duermen peor. Sin duda, es necesario comprobar que no haya ningún problema (que esté limpio, que no tenga demasiado calor, etc ) pero, una vez realizadas estas comprobaciones, hay que resistirse al deseo de cogerlo y de darle algo de beber o de comer.
¿Lo has cambiado de cama? ¿Se ha ido a dormir antes de que su padre o su madre haya regresado a casa? ¿Se ha acostado mas tarde de lo habitual o sin respetar el ritual que sigue para irse a dormir? ¿Ha dormido la siesta a su hora de costumbre? ¿Se ha puesto nervioso al final del día en un ambiente ruidoso o por una repentina actividad? Es tarea de los padres conseguir que el transcurso del día favorezca el sueño nocturno, elemento fundamental para el equilibrio del niño.
Entre los 6 y los 12 meses, el niño empieza a sostenerse sentado, balbucea, come casi al mismo ritmo que los adultos y duerme durante toda la noche. Pero algunos niños son más dormilones que otros…
A los 6 meses, el bebé sabe dormir; ha adoptado el mismo ritmo que los adultos, en la proporción correspondiente. Duerme un promedio de doce horas por la noche, una siesta por la mañana, de una hora más o menos, otra siesta al principio de la tarde, más larga, y una tercera a final de la tarde (una hora más o menos). Cuando tiene alrededor de un año, duerme unas diez horas por la noche y una asga siesta después del almuerzo. Las veces que duerma y la duración de estos periodos de sueño varían según el niño. Es importante que los padres conozcan los ritmos de su hijo.