
Después de un parto vaginal se produce la distensión y laxitud de la vagina y de los sistemas de sujeción de la uretra. Todas estas modificaciones pueden hacer que, en un momento dado, ante una carcajada o un estornudo suframos pequeñas pérdidas de orina. Generalmente, eso si, se trata de una situación temporal que se resuelve en pocas semanas.
Por tanto, los primeros ejercicios que debería hacer una mujer tras dar a luz son los que permiten fortalecer y tonificar la musculatura del suelo pélvico. De todas formas, no deben empezarse hasta 30 o 40 días después del parto. Fortalecerlos y tonificarlos evitará que suframos incontinencia urinaria. Para ello, nada mejor que practicar los llamados ejercicios de Kegel, precisamente porque fueron ideados por el Dr. Arnold Kegel. Hay varias maneras de realizarlos, pero todos se basan en contraer y relajar el músculo pubococcígeo o PC (también conocido como músculo del suelo pélvico) varias veces, con el objetivo de incrementar su fuerza y resistencia, y así prevenir o evitar la incontinencia urinaria y otros problemas relacionados.
La mancha más sencilla de reconocer el músculo del suelo pélvico es deteniendo la micción a intervalos. Si puedes hacerlo, incluso aunque sea parcialmente, habrás localizado uno de los músculos que deberás ejercitar para practicar los ejercicios de Hegel. Siéntate con las piernas confortablemente abiertas, intenta detener la orina y vuélvela a dejar fluir sin mover las piernas Si puedes hacerlo sin esfuerzo, es que tienes músculos pélvicos fuertes.

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La recuperación de una cesárea es más dolorosa y lenta que la de un parto vaginal, porque se trata de una intervención quirúrgica. De hecho, madre e hijo suelen pasar más días en el hospital. Uno de los factores que influyen en la recuperación inmediata es la anestesia utilizada:
- Anestesia general: Hoy se suele aplicar sólo cuando la cesárea es de urgencia y a la mujer no se le habla administrado antes anestesia epidural (la anestesia general es más rápida, mientras que la epidural tarda más en hacer efecto). La mujer deberá pasar unas horas en una sala de reanimación y sólo podrá conocer a su bebé cuando despierte. Para darle el pecho tendrá que esperar unas horas (el anestésico puede pasar a la leche materna), lo que retrasa la subida de la leche.
- Con anestesia epidural. Hoy es la más usada porque permite a la madre vivir el nacimiento de su hijo despierta, como en un parto vaginal. Incluso puede dar el pecho a su bebé nada más nacer. Tanto en un caso como en el otro, la madre no podrá comer inmediatamente y será el médico quien señale cuándo podrá empezar a tomar alimentos. Primero le darán liquido, como agua e infusiones, (no hay peligro de deshidratación, ya que mantendrán el goteo intravenoso) y si la mamá lo tolera, le darán alimentos fáciles de digerir. Por otra parte, aunque la mamá se encuentre agotada y dolorida conviene que se levante pronto para prevenir una trombosis (la formación de coágulos de sangre que pueden llegar a través del torrente sanguíneo a órganos vitales). La primera vez que la mamá se ponga en pie, una enfermera deberá ayudarla, por si se marea, y además le explicará cómo se tiene que incorporar para que la herida no le moleste. Seguir leyendo »
Cada mamá vive el momento del parto de una forma. A continuación exponemos una experiencia personal:
Cada uno de los nacimientos de mis hijos me ha sorprendido enormemente. El embarazo de Javier estuvo repleto de historias mágicas de todas las mujeres de mi entorno que ya habían sido mamás, lleno de sueños sobre cómo seria nuestra primera mirada. Pero cuando llegó el día, la magia no apareció. Visto en perspectiva, difícilmente podía mostrarse después de tantas horas de parto estacionado, con oxitocina, epidural y una cesárea de última hora, ya que Javier, tozudo desde el primer día, se resistía a nacer. Esa conexión tan esperada al fin llegó; fue una tarde en la que me desperté de la primera siesta que compartimos juntos, cinco días después. Cuando abrió sus grandes ojos, su presencia tan tranquila me cautivó, respiré hondo y me llenó de paz.
El embarazo de Pablo lo viví con la tranquilidad de la lección sabida y escuchando, esta vez incrédula y con cierta distancia, los famosos “flechazos” de amigas y conocidas. No quería repetir el parto de Javier, así que cuando empezaron las contracciones intenté permanecer en casa el máximo rato posible. No quería llegar antes de tiempo al hospital. Al final, no tuvieron tiempo ni de ponerme la epidural; todo fue bastante rápido. Sólo tengo un recuerdo nítido: la imagen de mi marido cogiendo a nuestro bebé para ponerlo sobre mi pecho. Y sucedió: las manos me temblaban, el estómago se me encogió y nos miramos.
Algunos estudios han descubierto que las madres separadas de sus bebés por un periodo de tiempo largo después del parto se quedan con dudas acerca de su situación: ¿De verdad tenian un bebé? El parto parecía más bien un sueño. En madres desvinculadas, la lactancia no tenía tanto éxito. Estas madres parecían más confusas que seguras de sí mismas y sentían dudas a la hora de aprender la rutina del cuidado diario del bebé. En casos más extremos la irritabilidad y rabia hacia el bebé crecían hasta llegar al abuso infantil.
Un estudio sobre 8.000 mujeres mostraba que los bebés no deseados tienen un riesgo 2,5 veces mayor de fallecer los primeros 28 días después d parto. De forma inexplicables los bebés de madres desvinculadas pueden no lograr subir de peso 0 caer enfermos. Hechos como éstos demuestran que el vínculo afectivoes una realidad profunda y conlleva una variedad de consecuencias para bien 0 para mal.
Cuando aparecieron por primera vez, los estudios sobre la vinculación afectiva resaltaron la importan del “periodo crítico” inmediato déspues del parto. La química del cuerpo asociada con el trabajo de parto y el expulsivo lleva a madres y bebés a un íntimo acercamiento donde el mero contacto de los labios del bebé con el pezón estimula una cascada de hormonas del amor entre la madre y el bebé. Esas hormonas favorecen la expulsión de la placenta, ayudan a contraer y recuperar el útero, reducen el saturado posparto y facilitan la subida inicial del valioso calostro y, posteriormente, de la leche materna.
Mientas, el bebé está en un excepcional estado de alerta tranquila que favorece el rápido aprendizaje y la toma de contacto personal durante más o menos una hora tras del parto, antes de caer en largos períodos de sueño. Durante este corto período de tiempo, si no son molestados, el bebé y la madre entran en una especie de embelesamiento, mirándose mutuamente y experimentando una serie de emociones y sensaciones físicas placenteras ampliadas en el nuevo entorno fuera del útero.
Entre 40 y 50 días después de haber dado a luz, tendrás que acudir al ginecólogo para que te realice un detallado reconocimiento. En esta consulta, el médico hará un repaso a tu historial en función de tus antecedentes familiares, a evolución del embarazo, el parto y el puerperio, y también sobre el estado de ña ud de tu bebé. Te preguntará acerca del tiempo de duración de los loquios, si has tenido o tienes molestias en el pecho y si ya tuviste la primera regla tras el parto. También, en esta primera cita tras a cuarentena, te pesará y tomará la tensión arterial y, además, te rea izará os siguientes controles:
O Exploración ginecológica: En primer lugar, se comprueba la involución uterina. Tras el parto, el útero disminuye durante las primeras horas rápidamente, cerrándose los capilares y los vasos sanguíneos para evitar que se produzca una importante hemorragia. Después de os 40 días del parto se espera que la cavidad uterina haya recuperado ya su estado anterior. Además, te realizarán una citologia del exudado vaginal para descartar cualquier infección y te harán un examen de los genitales externos, comprobando la correcta cicatrización de la episiotomia, o bien de la cesárea cuando se ha practicado.
- Examen de las mamas: El médico explora os pechos para determinar la posible existencia de bultos 0 durezas. también palpa el hueco de la axila para verificar que no hay nada anómalo. En e caso de las mujeres que están amamantando a sus bebés, los pechos pueden presentar ciertas peculiaridades, pero es igualmente importante que si se nota algún bulto, se comunique al médico, sin dar por hecho que se trata de algo sin importancia.
- Otras pruebas adicionales: También, entre las pruebas que suelen realizarse, se encuentran una analítica de sangre y, eventualmente, una ecografia ginecológica. Con el análisis de sangre se descarta una posible anemia y comprobarán tus niveles de colesterol. A través de la ecografia se descubre si hay algún problema ginecológico (quistes, miomas…).
Aunque vayas a recibir la visita puerperal en breve en tu domicilio, no debes esperar a que ésta se produzca y es conveniente y aconsejable que te dirijas a un centro médico o que te vea tu ginecólogo cuanto antes, si en los posteriores al parto, y una vez te hayan dado el alta en la maternidad, presentas alguno de estos síntomas:
Fiebre, siempre que el termómetro suba por encima de los 38° C.
Dolor muy fuerte en la zona de la episiotomía, que puede inflamarse y mostrar además enrojecimiento
O Escozor al orinar y necesidad de hacer frecuentes visitas a baño, con a sensación de que la vejiga no termina de va ciarse nunca por más que orinas.
Presencia de un bulto que resulte doloroso y con aspecto enrojecido en las mamas, sobre todo si el dolor se presenta con fiebre a la vez.
En los días siguientes al parto, el organismo de la madre experimenta importantes cambios físicos y hormonales:
- REVOLUCION HORMONAL En los primeros días, el organismo de la mujer sufre una auténtica revolución hormonal caen los estrógenos (volverán a aumentar 25 días después, o más si la mujer da el pecho) y la progesterona (que reaparecerás días antes a la primera regla tras el parto) y, por el contrario, suben la prolactina (encargada de la producción láctea) y la oxitocina.
- CONTRACCIONES UTERINAS Durante el embarazo, el útero multiplicó por mil su tamaño original y ahora tiene que volver a recuperar sus dimensiones normales. Este proceso va acompañado de unas contracciones que a veces son dolorosas (entuertos) y duran unas seis semanas.
- PERDIDAS DE SANGRE Durante los primeros días, las pérdidas de sangre o loquios son de color rojo oscuro y pueden acompañarse de algún pequeño coágulo. Luego, su color cambia a un tono amorronada o pardo, entre el 8ª y 10º días es un fluido blanco amarillento
- INTESTINO LENTO El intestino tarda unos días en funcionar normalmente, lo que ocasiona problemas de estreñimiento y, por consiguiente, hemorroides.
- Te tomará la temperatura para descartar que tienes fiebre o estás incubando un posible proceso infeccioso.
- Vigilará la herida de la episiotomia y si se han caldo los puntos de sutura. Se suelen caer solos en unos 10-11 oía aunque este plazo varia según la mujer. Pero si algún punto ha quedado demasiado prieto y produce dolor sobre la herida, se retira para aliviar estos si-tomes.
- Te realizará una exploración abdominal para comprobar que el útero está recuperando su tamaño original.
- Verificará que la expulsión de los loquios es completamente normal.
- Inspeccionará tus mamas en busca de problemas, como las grietas en los pezones, para prevenirlo o corregirlos y contribuir a asegurar el éxito de la lactancia.
- Te preguntará acerca de tu estado de ánimo para descartar que estás pasando por una depresión posparto.
Esta guía te será muy útil para los primeros siete días, quizá el periodo de más desconcierto en la relación madre-hijo. Utilízala y empieza tu recién estrenada maternidad de la mejor forma posible. ¡Ánimo y adelante!
Día1. Empieza cada día con un buen desayuno. Es fundamental mantener un nivel mínimo de energía.
Día 2. Todavía te estás recuperándote del parto; quizás estés tomando algún analgésico, y si te han puesto puntos todavía termo la zona dolorida. Cuídate, y si te preocupa tu salud, díselo al médico. No retrases la visita al baño aunque te dé miedo.
Día 3. Sentirás los pechos muy duros e hinchados. Para aliviar esta sensación, ponte unas hojas frías de repollo. ¡Funciona! Y saca la máxima cantidad sobrante de leche con la ayuda de un extractor.
Día 4. Muchas mamás se sienten deprimidas una vez llegado este momento. Los niveles de hormonas se han disparado, lo que hace que los estados de ánimo sean variables. Si te sientes desanimada y sola, no te preocupes es completamente normal. En unos días estarás mejor.
Día 5. El cansancio está haciendo estragos. Pídele a un familiar que cuide al bebé mientras tú te echas una siesta.
Día 6. Es hora de darse un respiro y salir a la calle un rato, aunque sólo sea para dar una vuelta a la manzana. El aire fresco te vendrá bien y a tu hijo le ayudará a relajarse. Eso sí, siempre que te encuentres bien; no te fuerces si sigues convaleciente.