Hacia los siete años es cuando los niños saben sumar y restar, entender cómo hacer un pago comercial y calcular la cantidad que ha de devolverse en el cambio. Están en la edad adecuada para empezar a tener una paga. Los padres deberán rodear esta asignación de valor pedagógico, porque pueden ensenar a sus hijos un montón de cosas alrededor del dinero, y serán aspectos de gran utilidad para su futuro, en su vida cotidiana, personal, laboral, social y familiar.
Desde los dos años, podemos empezar a jugar con nuestros hijos a las tiendas y los supermercados, con monedas y billetes, a pagar y devolver dinero y a enseñarles conceptos como caro y barato. El dinero forma parte de nuestras vidas, y cuanto antes se familiaricen los niños con él, mejor podrán aprender su uso responsable.
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La paga nunca debe ser elevada, porque lo que se pretende es que el niño aprenda a administrarse y la economía se basa en poder hacer un buen reparto con recursos escasos. Cuando es así, tener una asignación resulta ventajoso; por ejemplo, si llevamos a nuestro hijo al supermercado, podemos advertirle: “Llévate tu dinero por si quieres comprarte algo”. Así no añadimos más gastos a nuestro bolsillo y el niño aprende que tiene pagarse algunos “caprichos” con sus recursos.
En el caso de que se gaste su paga en un muñequito y luego pida chucherías, es el momento de decirle: “No, el próximo día te lo piensas antes y compras las chucherías en vez del muñequito. Tendrás que esperar a tu siguiente paga”. Esto le enseña a priorizar, a esperar y a no comprar sin pensar. Dejémosle que se equivoque: despilfarrar le permite aprender de sus errores. Seguir leyendo »