may
10
2009

Lo normal es que, con el tiempo, los niños vayan adquiriendo recursos para afrontar todas las situaciones, incluso las que temen. Pero hay casos en que los miedos se afianzan. ¿Por qué?
Algunos padres tienen tanto miedo al miedo de su hijo que, para que no lo pase mal, le cogen en brazos cada vez que ven un perro que se acerca. Si el niño está jugando tranquilamente en el parque, corren a su lado con afán protector ante la visión de un animal suelto. Cuando esto es así, lo que el niño entiende es que realmente hay un peligro, que pasa algo grave.