A partir de esa primera toma de contacto, el resto deben producirse cuando tu hijo lo pida, es decir, a demanda. Te será más fácil satisfacer sus necesidades alimenticias si lo tienes cerca día y noche.
En la Maternidad, intenta que no se lleven al niño al nido, donde podrían darle algún biberón de ayuda, y en casa coloca su moisés en vuestra habitación las primeras set as. Cada bebé es diferente y no todos siguen un patrón fijo en sus tomas, así que no te obsesiones mirando el reloj constantemente para comprobar cuánto tiempo ha pasado desde la última. Míralo sólo para comprobar si han pasado más de 4 horas entre tomas y tu hijo es tan tranquilo que no se despereza ni para comer.

Eso si, como indicación general, durante las primeras semanas debería comer entre 8 y 10 veces al día, estableciendo él los intervalos.
Además, las tomas nocturnas son imprescindibles para que la producción láctea se mantenga. Es normal que el niño quiera mamar dos, tres o cinco veces durante la noche.
Si tienes la cuna cerca, te ahorrarás un montón de paseos. Si te decantas por el colecho, asegúrate de que tu colchón es firme y no uses edredones ni mantas para arroparos
1. Cuida la postura: el bebé frente a ti, con la boca muy bien abierta, cogiendo pezón y areola.
2. Ponte en un lugar cómodo y tranquilo. Mantén la espalda recta y ten agua a mano.
3. No te preocupes de si tendrás suficiente leche.
4. Si mama a demanda, producirás la que necesite.
5. Si te salen Agrietas, revisa si la postura es correcta. Si no la corriges, éstas no cederán.
Cuando lleves un tiempo con la lactancia te verás capaz de darle de mamar fuera de casa, ya que cada vez ganarás más confianza.
Una de las ventajas de dar el pecho es que puedes hacerlo en cualquier momento y en cualquier lugar: no necesitas planificarlo, esterilizar ningún artilugio ni calentar ningún biberón. Al principio puede que te dé vergüenza, pero si llevas ropa suelta c una camisa, te resultará más fácil pasar inadvertida a las miradas.
Actualmente, muchas tiendas y centros comerciales disponen de habitaciones para amamantar al bebé, donde podrás alimenta a tu hijo en privado.
Amamantarle es lo mejor que puedes hacer por tu bebé y también por ti. Sin embargo, no siempre es fácil. Te damos las claves para que superes con éxito esta maravillosa etapa.
Cada vez más confiada
Durante la primera semana, aproximadamente, preferirás una habitación tranquila para darle el pecho. Puedes hacerlo sentada o tumbada. Te sentirás más cómoda si te colocas un cojín en la espalda, y si vas a permanecer sentada, utiliza un reposapiés para evitar inclinarte sobre el bebé. Ten a mano un vaso de agua para beber si te da sed durante la toma
¿Ha comido suficiente?
Si succiona eficientemente y come cuanto y cuando quiere (a demanda), tomará la cantidad que necesita. No te preocupes por la duración de las tomas: cada niño tiene su ritmo. Deja que mame todo lo que quiera del primer pecho antes de cambiarle al otro; si no es así, se perderá la leche del final, más saciaste. Sabrás que come suficiente si:
Está contento y tranquilo.
Moja unos seis pañales al día.
Gana peso.
· Tómate el tiempo que necesites. La mayoría de las madres considera que acostumbrarse lleva algo de tiempo, ¡incluso aunque sea tu segundo hijo! Tienes que perseverar y pedir ayuda si la necesitas.
· Cuídate los pechos. Evita lavarlos con jabón, ya que puede resecarte la piel. Retira siempre al bebé con suavidad una vez haya terminado de alimentarse.
· Disfruta. Amamantar crea una sensación increíble de cercanía entre el bebé y la madre. Libera endorfinas -hormonas que te hacen sentir bien- y que os relajaran a los dos. Te sentirás como si hubieras estado irada en el sofá todo el día con un buen libro. Relájate y disfrutad juntos de ese momento tan placentero.
. Hidrátate. Dar el pecho produce mucha sed a algunas mamás, así que coloca un vaso de agua cerca por si lo necesitas tomar mientras lo alimentas.
Sin duda, el pecho es lo más natural (piensa que ha sido la única forma de alimentar a los bebés durante millones de años), así que, salvo raras excepciones, todas las mujeres tienen la capacidad de amamantar a sus hijos.
A pesar de ello, pueden surgir algunos problemas, que tienen solución. Toma nota.
Mamas congestionadas. Hasta que tu producción de leche se adapte a las necesidades de tu hijo pueden pasar varios días. Si notas las mamas muy llenas y doloridas y a tu hijo le cuesta cogerse al pecho por ello, extráete un poquito de leche antes de la toma o date un baño caliente en la zona para facilitarle el agarre.
Pezones irritados. En los primeros días, los pezones pueden doler, pero pide ayuda si ves que esta situación se prolonga, ya que se debe a una mala técnica de succión del niño y es importante corregirla para evitar problemas como la mastitis y asegurar que tu hijo está comiendo lo que necesita.
Mastitis. Se manifiesta con inflamación y dolor en las mamas, y se produce cuando hay una retención de leche porque el niño no vacía bien el pecho. Visita al médico, pero no suspendas la lactancia. Pide ayuda. Acude a expertos como La Lía de la Leche (www.taligadelaleche.es).
Un sujetador de lactancia. Necesitarás al menos dos, de fácil con apertura. Pruébatelos antes de comprarlos. Los buenos tienen que sujetar bien los pechos y evitar que se irriten. Unos discos absorbentes.
Sirven para evitar que se moje la ropa con restos de leche, pero cámbialos a menudo. Puedes elegir entre los desechables y los lavables. Un extractor de leche.
Puede serte muy útil para seguir con la lactancia cuando te incorpores al trabajo; pues en tu ausencia podrán dar a tu hijo la leche que te saques. En el mercado hay de varios modelos: a pilas, eléctricos y manuales; busca el que mejor te vaya.