Artículos: embarazo y maternidad

Artículos interesante para la mamá embarazada: embarazo, maternidad y bebé

bebé jugandoColoca un juguete en la manita de tu pequeño y seguro que lo agarrará con fuerza, como si en ello le fuera la vida. En sus primeros meses, coger con fuerza un objeto es un acto reflejo. En cambio, entre los cinco y los ocho meses, aprenderá a coger un objeto, sostenerlo con sus dedos, colocárselo en la boca y pasárselo de una mano a otra. Esas ya son acciones voluntarias, no reflejas, y nos indican que su cerebro está aprendiendo a coordinar los movimientos.

En la revisión de los ocho meses, tu pediatra comprobará la capacidad de tu hijo de sujetar objetos y pasárselos de una mano a otra. Si aún no lo hace, es posible que te pida que vuelvas pasado un tiempo breve, para verificar si ya lo ha conseguido. Para cuando cumpla nueve meses, habrá aprendido a tirar los objetos que antes agarraba.

bebé Entre los tres y los cinco meses, tu bebé debería empezar a articular sonidos, básicamente vocálicos, y mostrar interés por comunicarse contigo. Hacia los seis meses ya dominará algunos sonidos consonánticos como “bah” 0 “gah ‘, y disfrutará poniendo a prueba sus pulmones. El desarrollo del lenguaje varía de un niño a otro, pero si a los cinco meses tu bebé no emite ningún ruidito, conviene que consultes al pediatra, porque podría ser un signo indicativo de problemas de audición.

bebé erguidoAlgunos bebés son capaces de sostener la cabeza durante unos segundos al poco de nacer. A otros les cuesta un poco más de tiempo pero, hacia los tres meses de vida, la mayoría puede sostener la cabeza erguida cuando están tumbados boca abajo. Esto es indicativo de la potencia muscular de tu hijo. Frecuentemente, los niños que padecen problemas musculares o de desarrollo se muestran incapaces de levantar y sostener la cabeza.

El sostenimiento de la cabeza es una habilidad que requiere práctica. Como a las mamás se les insiste en que acuesten a sus bebés boca arriba para prevenir la muerte súbita del lactante, los pequeños tienen pocas oportunidades para practicar la elevación de la cabeza. Es importante dejarle que, a ratos bajo nuestra supervisión, esté tumbado boca abajo, para que pueda poner a prueba la fuerza de su cuello y sus brazos.

ojos de bebéLos recién nacidos son bastante cortos de vista pero todos miran a su madre cuando maman. La capacidad de enfoque de tu pequeño irá mejorando en los próximos meses. A las seis semanas, aproximadamente, tu hijo debería ser capaz de seguir con los ojos un objeto en movimiento. Todavía es necesario que el objeto esté muy cerca de él (unos 20 cm máximo) y que sea de colores vivos para captar su atención, pero notarás que su visión va mejorando poco a poco.

En la revisión pediátrica de las seis semanas, comprobarán su capacidad de seguir visualmente un objeto en movimiento porque las dificultades para enfocar pueden ser indicativas de problemas de visión o de un retraso general en el desarrollo. Algunas mamás son capaces de detectar, incluso antes, si sus bebés tienen algún problema de visión, de modo que si algo te preocupa, consúltaselo al pediatra lo antes posible.

bebé jugandoDespués de jugar con su cuerpo (las manos los pies, etc), a partir de los 6 meses aproximadamente, el niño se interesa por los objetos. Ya es capaz de sujetarse sentado y ha adquirido suficiente habilidad para utilizar las manos como si fueran unas pinzas, de modo que puede coger los cubos (con la mano derecha tan bien como con la mano izquierda). Atraído por colores y las formas, los examina con atención, aprende a reconocerlos y a distinguirlos, lo que desarrolla su inteligencia.

De este modo, el bebé se distrae solo mucho rato. Toma los cubos, los cambia de mano, los deja, los vuelve a agarrar, los desplaza, cuando no se los lleva a la boca… Construir y destruir una torre, coger los cubos y lanzarlos de forma repetida se convierte pronto en su luego favorito y revelador: a la vez que mejora sin cesar su habilidad, el niño va adquiriendo conciencia del poder que tiene sobre las cosas.

bebé con mamáLa figura materna se ha convertido en algo insustituible para el niño, pero no siempre está con él para responder a su llamada. Sus sentimientos hacia ella (también hacia su padre) se vuelven más ambivalentes: marcados a la vez por el amor y por cierta agresividad.

Las transformaciones afectivas que vive el niño a lo largo del periodo entre los 8 y los 12 meses le ayudan a adquirir conciencia de su existencia, independiente de la de su madre, y son indispensables para la construcción de su personalidad. En esta época, el niño comprueba que un mismo objeto, como en este caso su madre, puede ser a la vez fuente de placer y de sufrimiento. Puesto que acaba entendiendo que su madre es distinta de él y que puede estar ausente, aprende poco a poco a consolarse solo y a crearse un universo personal. Es importante que conserve toda la confianza en su madre y que sepa que ésta le querrá siempre.

Tras los seis primeros meses de vida, en que existe básicamente a través de su madre, el niño va adquiriendo conciencia de que es un ser autónomo, dependiente de quien le ha dado la vida. Entonces, se abre un poco más al mundo exterior.

bebé pensandoEl segundo semestre constituye una época muy importante en la construcción de la personalidad del niño. Se trata del momento en que el bebé vive experiencias fundamentales, a pesar de que a veces resulten dolorosas. Hacia los 8 meses de edad, el niño se da cuenta de que su madre no es una más entre el resto de personas, que es única y que la prefiere a las demás. Este descubrimiento suscita una ansiedad real, puesto que esta madre insustituible no siempre está con él. Muchas veces, aproximadamente en esa misma época, se apega a un objeto de su elección, que se convierte en su objeto de seguridad. Al mismo tiempo, es capaz de constatar la desaparición de un objeto, así como su reaparición. Lo comprueba repetidamente, por ejemplo, lanzándolo y volviéndolo a coger muchas veces. Así pues, sus relaciones con los demás y con los objetos se modifican; aprende a ser más independiente, más autónomo. La evolución de sus reacciones delante de un espejo revela asimismo cómo poco a poco adquiere conciencia de su individualidad.

Gracias a sus nuevas facultades, el niño se lanzará a descubrir el mundo. Intenta explorar las habitaciones donde estén los mayores, lo quiere tocar todo y llevárselo todo a la boca, que sigue siendo un método de conocimiento privilegiado. Se ha terminado la época en que se quedaba prudentemente en la cuna. A partir de ahora, investiga el espacio de los adultos y se muestra dispuesto a destrozar todo lo que cae en las manos. Frente a un bebé lleno de vida y totalmente insensible a los razonamientos del adulto, la educación se vuelve bastante delicada. Los padres deben velar por la seguridad del niño, respetar sus progresos y conservar, al mismo tiempo, su propia vida privada.

bebé explorador

A la edad de estas primeras exploraciones, no puede decirse no a todo lo que el bebé emprende. No es conveniente  intentar someterlo a mil normas, sino que hay que mantenerse firmes en algunas prohibiciones, siempre las mismas. Se le debe conceder el derecho a moverse y a satisfacer su curiosidad. Esta sed de descubrimiento es, en efecto, un elemento motor fundamental en su crecimiento y su plenitud. Por lo tanto, hay que favorecerla, lo que no significa dejar que el niño haga lo que quiera de cualquier manera.

Lo ideal es poder reservarle un lugar libre de peligros, sin tomas de corrientes ni superficies donde pueda encaramarse: el parque, con sus objetos familiares será el lugar donde puede tocarlo todo, sin riesgo de romper o estropear objetos que los padres valoran. Es preferible un parque de madera con barrotes, que permite al niño agarrarse y levantarse fácilmente, que los parques más ligeros con red.

Fuera de este pequeño universo que puede estropear y ensuciar a sus anchas, conviene retirar las plantas, así como cerrar las puertas, los muebles y los armarios con llave. Si se dispone de una escalera interior, deberá instalarse una pequeña barrera. Nunca debe dejarse una silla o un sillón bajo una ventana abierta.

bebé gateandoEntre los 6 meses y el año de edad, el niño se desarrolla de forma espectacular. Manifiesta abiertamente su deseo de hablar y de jugar, y adquiere suficiente libertad de movimientos para empezar a explorar por sí solo el universo donde ha crecido.

A partir de los seis meses, el niño empieza a repetir continuamente sonidos, silabas; intenta imitar lo que oye decir a sus padres. Su voluntad de comunicarse con los demás crece, a la vez que comprende cada vez mejor lo que le dicen. Es el periodo en que empieza a jugar, no sólo con su cuerpo, sino con los objetos que intenta coger.

También llega la época en que podrá sostenerse sentado y pronto empezará a desplazarse solo, a gatas. Enseguida, querrá explorar el espacio que lo rodea, tocarlo todo y llevárselo todo a la boca. Para él los descubrimientos se multiplican. Para los padres, la educación se vuelve algo más complicada.

Ciertos bebés tienen el cráneo grande, otros lo tienen alargado. Algunos disponen de mucho cabello, mientras que otros cuentan con apenas un poco de vello en la parte superior de la cabeza. Los hay que tienen ya ocho dientes o más, y otros, ninguno. No existen normas: el cabello y los dientes crecen a su ritmo. No hay que inquietarse por ello: ¡siempre acaban saliendo! La talla y el peso del bebe siguen aumentando con rapidez. Los lactantes aumentan un promedio de 8 cm y de 2.5 kg a lo largo del segundo semestre de vida. Aún así, cada niño es distinto y se producen diferencias importantes de uno a otro.