Alrededor de las 3 semanas, el corazón de tu bebé es una acumulación de células del tamaño de una semilla de amapola. Entra en acción justo a los 22 días después de a concepción y su primer latido desencadena una reacción que hace que las células empiecen a dividirse. Seguir leyendo »
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Artículos interesante para la mamá embarazada: embarazo, maternidad y bebé
Los pulmones aparecen a las 4 semanas y hacia la sexta ya se han dividido en segmentos con conductos ramificados Tres meses después se habrán formado unos vasos sanguíneos diminutos Tu bebé recibirá oxigeno de tu sangre a través de la placenta, de modo que sus alvéolos pulmonares permanecerán cerrados hasta el nacimiento, pero ya está practicando la respiración, preparándose para el momento en que deba “estrenarse”, apenas llegue a este mundo
En la semana 4 tu bebé desarrolla un tracto digestivo básico, que va desde la boca a estómago Para cuando cumple 8 semanas ya está completamente formado pero, de momento, se ha ha bloqueado en el punto donde se une al intestino delgado Su estómago no tiene una misión real todos porque aún no tiene que procesar a leche materna
El órgano más complejo y el primero en desarrollarse es el cerebro. Cuando tu bebé tiene 18 días, su tubo neural (los cimientos de su columna vertebral) se empieza a configurar las 6 semanas su cerebro ya será más grande que todo el resto de su cuerpo. Seguir leyendo »

¡Por fin, primavera! Aprovecha el buen tiempo y disfruta con tu hijo de infinidad de actividades al aire libre. Su salud física y mental te lo agradecerá.
El frío, la lluvia y ¡la novel han mantenido a tu hijo alejado durante demasiados meses del parque y del campo. Pero el buen tiempo ha vuelto y, de nuevo, podrás disfrutar en familia del sol, del aire y de un poco de ejercicio. Los beneficios que esa actividad tiene para los niños son numerosos. “En primer lugar, les anima a practicar ejercicio, ya que a los niños les encanta el aire libre y, para ellos, no I es lo mismo hacer deporte en un recinto cerrado que en espacios abiertos”, destaca.
· Para su salud. Como todo el mundo sabe, los beneficios del ejercicio para la salud son incontables. A modo de ejemplos, se puede mencionar que previene la obesidad infantil; reduce el riesgo de hipertensión arterial y diabetes en la edad adulta; disminuye el colesterol “malo” y aumenta el “bueno”; mejora la circulación sanguínea; aumenta la respuesta inmunológica frente a las infecciones .. Y por supuesto, si el niño lo practica en el campo, lejos de la gran ciudad, mejor que mejor, pues el aire tiene un mayor nivel de oxigeno y el sol aporta a su organismo la vitamina D que necesita.
.Para su sistema psicomotor. Aumenta la fuerza y resistencia muscular; favorece el desarrollo óseo; mejora la coordinación aire libre es muy y equilibrio, y fomenta su autonomía y agilidad. Seguir leyendo »
Cada bebé desarrolla su capacidad de hablar a un ritmo distinto. Algunos empiezan antes de cumplir el año y otros no pronuncian ni una sola palabra reconocible hasta cumplidos los dos. En general, los niños de 12 meses son capaces de pronunciar tres palabras, que a lo mejor no son demasiado inteligibles, pero las utilizan en un contexto definido.
A los dos años, la mayoría son capaces de emplear unas 200 palabras y asociarlas de dos en dos o hasta de tres en tres. Si para su segundo cumpleaños, no es capaz de pronunciar ninguna palabra o a los 18 meses no da muestras de entenderte, conviene que consultes a tu pediatra porque, tal vez, tu hijo tenga algún problema auditivo. En cualquier caso, el habla no es necesariamente indicador de inteligencia si tienes la certeza de que te entiende, lo más seguro es que se esté desarrollando con normalidad. La mayoría de los niños que a los dos años no dicen ni una palabra acaban hablando sin problemas.
A algunos bebés, ya desde que nacen, les encanta aguantar peso con sus piernas. A otros no les gusta nada y si intentas sostenerlos erguidos como si fueran a aguantarse sobre ellas, enseguida dan patadas para evitar esa postura. Los bebés que disfrutan en posición erguida suelen ser los que más tempranamente intentan ponerse en pie apoyándose en muebles y paredes.
La mayoría empieza a hacer sus primeras pruebas entre los nueve y los once meses. Erguirse y ponerse de puntillas apoyándose en el mobiliario es un signo de que la fuerza y el tono muscular de tu bebé son correctos, aunque no debes preocuparte si sus intentos se demoran. En algunos niños media mucho tiempo entre las primeras tentativas de ponerse en pie y los primeros pasos sin ayuda.
La edad promedio a la que los bebés dan sus primeros pasos sin ayuda es de 13 meses. Se ha detectado una relación muy estrecha entre el desplazamiento sobre las nalgas y el caminar tardío. Si el resto de habilidades se están desarrollando con normalidad, es poco probable que haya algún problema. Todos los niños acaban andando, aunque es cierto que algunos tardan lo que a los padres les parece una eternidad.
Es posible que tu hijo empiece a responder a tu voz ya desde los tres meses, pero es a partir de los siete cuando definitivamente debe girarse cada vez que oiga que le llaman por su nombre y reaccionar frente a ruidos que se produzcan en su entorno, a derecha e izquierda (siempre que no esté distraído con otra cosa, claro).
Si sospechas que tu hijo puede tener algún problema de audición, consulta a tu pediatra. Si su audición al nacer fue normal, es poco probable que haya desarrollado un problema grave, pero algunas afecciones como la otitis serosa son frecuentes entre los bebés y pueden causar dificultades auditivas. La audición y el habla están estrechamente vinculadas, así que para cerciorarte de que el desarrollo del lenguaje en tu hijo va progresando con normalidad, es imprescindible que descartes cualquier sospecha de problema relativo a su audición.
Entre los cuatro y los seis meses, tu bebé empezará a balbucear emitiendo sonidos repetitivos. “Son relativamente melódicos, suenan casi como si estuviera manteniendo una conversación sin palabras. Si tu hijo, a los ocho meses, aún no intenta comunicarse es posible que el pediatra desee hacerle alguna prueba para comprobar su capacidad de audición, pero recuerda que los bebés no hablan si no se les habla, de modo que aprovecha cualquier oportunidad para charlar con él, aunque te limites a recitarle la lista de la compra.
Sentarse sin ayuda es uno de los signos clave de que tu bebé está dejando de ser una criatura desvalida para convertirse en una personita independiente: un hito del desarrollo infantil un tanto agridulce.
Los bebes pueden empezar a sentarse solos, como muy pronto, a los cinco meses. La mayoría lo hace entre los seis y los siete meses de edad. Si a los ocho aún no lo ha conseguido, puede ser indicativo de algún problema con su fuerza o tono muscular. Como el control de la cabeza, sentarse también requiere práctica. Si tu bebé está todo el día tumbado boca arriba, será difícil que aprenda a sentarse. Prueba a rodearlo de cojines o almohadones para que se habitúe a sentarse con estabilidad y desarrolle el equilibrio, aunque es mejor que evites los andadores, ya que le obligan a adoptar una postura antinatural.