
Para todos los papás esperar un hijo es una gran alegría. Con dos, esa ilusión puede venir acompañada de un gran susto, porque los problemas e inseguridades se multiplican. Aunque la sobrecarga de trabajo sea mayor, estos consejos te pueden facilitar la labor.
Durante los últimos años el número de partos múltiples se ha incrementado considerablemente. Es muy común ver cochecitos gemelares por cualquier ciudad, pero ¿y si es tu caso? ¿Sabrías cómo actuar? Aquí van unas pistas.
EN EL EMBARAZO
Informaos: Desde el primer momento que os comunican la noticia ya podéis recopilar toda la información posible sobre los cuidados especiales que ella necesita durante el embarazo, cómo se va a desarrollar el parto y cómo manejarse con más de un bebé en casa.
Acompáñala al médico: Su embarazo necesita cuidados médicos extraordinarios para prevenir complicaciones. Además necesitará más controles que si estuviera esperando un solo bebé. Cuidados extra: Al estar esperando más de un hijo puede que las molestias típicas del embarazo se intensifiquen y necesite que estés más pendiente de ella para aliviar sus dolencias. Seguir leyendo »

· Descansad y pedid ayuda: Los partos múltiples, especialmente en los padres y madres primerizos, generan un estado de ansiedad y estrás, básicamente por la falta de tiempo en la organización de los cuidados de los bebés y de la falta de descanso físico. Es importante que la pareja sepa enfocar este estado de nerviosismo y canalizarlo positivamente: dejarse ayudar y saber decir no cuando sea necesario.
· Confía en ti mismo: Al principio puedes sentirte intimidado al verte solo con dos bebés demasiado pequeños o delicados, por eso es fundamental que la confianza del padre se consolide lo antes posible. Participa en el cuidado de los bebés cuanto antes.
. El primer año será una locura: Encontrar la mejor forma de transportarlos será una de ellas. En bandolera o en cochecito o bien uno en bandolera y otro en cochecito, o con un carrito gemelar. También comprobarás que un paseo puede prolongarse hasta el infinito simplemente por los bienintencionados comentarios de los transeúntes, que os pararán a cada instante para ver a vuestros pequeños. Seguir leyendo »
El paso al biberón. La leche materna es la mejor para tu hijo. Está hecha por el mejor fabricante -tu organismo para satisfacer específicamente todas sus necesidades nutricionales y, además, es una fuente inestimable de anticuerpo y le protege contra alergias y enfermedades. Sin embargo, algunas madres deciden pasar al biberón, que también le podré dar otra persona al niño. Preparación.
Sigue las instrucciones del fabricante al pie de la letra para preparar los biberones. La mezcla de agua y leche en las proporciones adecuadas evita problema de alimentación en el niño.
Si Mudes demasiada o poca leche o agua cambiará esta compongan, y tu hijo no estaré bien alimentado o puedes sobrecargar su sistema digestivo o renal.
Los gases. Puede que tu bebé necesite echar gases cuando todavía no se haya terminado el biberón, aunque esto depende de la cantidad de aire que haya tragado.
Una buena forma de ayudarle es apoyándolo sobre tu hombro y dando palmaditas en su espalda. También puedes tumbarlo en el antebrazo, aunque con esta postura es más probable que regurgite algo de leche. Si lo sientas en posición incorporada, su tripita se doblará, de forma que le costará más trabajo echar los gases
Todo lo que debes saber….
Si tu opción es el biberón, debes seguir una escrupulosa rutina de higiene para evitar molestias a tu bebé. Así es, paso a paso.
Qué necesitas
Biberones: De 6 a 10.
Cepillo: Especial para limpiar biberones y tetinas.
Tetinas: Existen varios modelos para elegir.
Esterilizador: Los hay que funcionan al microondas eléctricos, a vapor o con sistema químico. Si no, tienes el hervido tradicional.
Leche de sustitución: Tu pediatra te recomendará que tipo de leche es la mejor para tu bebé.
La preparación
- Lávate las manos, vierte agua pop hervida o mineral en un biberón, esterilizado hasta el nivel indicado.
- Mide la cantidad exacta de leche con el cacito del bote y sigue las instrucciones del fabricante sobre la cantidad de leche a añadir. Mezcla bien la leche y el agua.
- Si preparas con antelación los biberones, colócalos en la parte del frigorífico que más enfrié. Si no la usas, tira la leche no utilizada en 24 horas.
La seguridad es lo primero
Limpieza del biberón. Esteriliza siempre el equipo antes de darle su biberón. Primero aclara y lava el biberón y las tetinas por separado, con un cepillo y agua jabonosa. Comprueba que el agujero de la tetina no está bloqueado dándole la vuelta; luego aclara y esteriliza. Conservación de la leche. Si el biberón está demasiado caliente, déjalo bajo el grifo. Caliéntalo sólo cuando vayas a dárselo y no conserves ningún resto de leche.
Cuando lleves un tiempo con la lactancia te verás capaz de darle de mamar fuera de casa, ya que cada vez ganarás más confianza.
Una de las ventajas de dar el pecho es que puedes hacerlo en cualquier momento y en cualquier lugar: no necesitas planificarlo, esterilizar ningún artilugio ni calentar ningún biberón. Al principio puede que te dé vergüenza, pero si llevas ropa suelta c una camisa, te resultará más fácil pasar inadvertida a las miradas.
Actualmente, muchas tiendas y centros comerciales disponen de habitaciones para amamantar al bebé, donde podrás alimenta a tu hijo en privado.
Amamantarle es lo mejor que puedes hacer por tu bebé y también por ti. Sin embargo, no siempre es fácil. Te damos las claves para que superes con éxito esta maravillosa etapa.
Cada vez más confiada
Durante la primera semana, aproximadamente, preferirás una habitación tranquila para darle el pecho. Puedes hacerlo sentada o tumbada. Te sentirás más cómoda si te colocas un cojín en la espalda, y si vas a permanecer sentada, utiliza un reposapiés para evitar inclinarte sobre el bebé. Ten a mano un vaso de agua para beber si te da sed durante la toma
¿Ha comido suficiente?
Si succiona eficientemente y come cuanto y cuando quiere (a demanda), tomará la cantidad que necesita. No te preocupes por la duración de las tomas: cada niño tiene su ritmo. Deja que mame todo lo que quiera del primer pecho antes de cambiarle al otro; si no es así, se perderá la leche del final, más saciaste. Sabrás que come suficiente si:
Está contento y tranquilo.
Moja unos seis pañales al día.
Gana peso.
Sin duda, el pecho es lo más natural (piensa que ha sido la única forma de alimentar a los bebés durante millones de años), así que, salvo raras excepciones, todas las mujeres tienen la capacidad de amamantar a sus hijos.
A pesar de ello, pueden surgir algunos problemas, que tienen solución. Toma nota.
Mamas congestionadas. Hasta que tu producción de leche se adapte a las necesidades de tu hijo pueden pasar varios días. Si notas las mamas muy llenas y doloridas y a tu hijo le cuesta cogerse al pecho por ello, extráete un poquito de leche antes de la toma o date un baño caliente en la zona para facilitarle el agarre.
Pezones irritados. En los primeros días, los pezones pueden doler, pero pide ayuda si ves que esta situación se prolonga, ya que se debe a una mala técnica de succión del niño y es importante corregirla para evitar problemas como la mastitis y asegurar que tu hijo está comiendo lo que necesita.
Mastitis. Se manifiesta con inflamación y dolor en las mamas, y se produce cuando hay una retención de leche porque el niño no vacía bien el pecho. Visita al médico, pero no suspendas la lactancia. Pide ayuda. Acude a expertos como La Lía de la Leche (www.taligadelaleche.es).
Un sujetador de lactancia. Necesitarás al menos dos, de fácil con apertura. Pruébatelos antes de comprarlos. Los buenos tienen que sujetar bien los pechos y evitar que se irriten. Unos discos absorbentes.
Sirven para evitar que se moje la ropa con restos de leche, pero cámbialos a menudo. Puedes elegir entre los desechables y los lavables. Un extractor de leche.
Puede serte muy útil para seguir con la lactancia cuando te incorpores al trabajo; pues en tu ausencia podrán dar a tu hijo la leche que te saques. En el mercado hay de varios modelos: a pilas, eléctricos y manuales; busca el que mejor te vaya.
La experiencia es un grado. Pero como nadie nace sabiendo, hemos hablado con 20 mamás que te cuentan cómo sobrellevar con éxito los primeros días en casa con el bebé.
1. Seguridad en el coche «Compra la silla de coche para el bebé antes de que nazca. El viaje del hospital a casa debe hacerlo en ella, aunque te parezca muy tierno llevarle en brazos». Ciara Mas, pediatra y madre de Alfonso, de 14 meses.
2. Tiempo al tiempo Si tienes problemas al dar el pecho a tu hijo, pasa todo el día en la cama con él, abrázale y deja que mame siempre que quiera. Tu hijo ganará confianza y tendrá todo el tiempo del mundo para comer”. Elisa Cuajado es una experta comadrona.
3. ¡Tan cerca…! “No te preocupes si en los primeros días no percibes el instinto maternal. Yo o sólo lo sentí al cabo de los c dial, cuando las visitas dejaron de venir y me quedé a solas con mi niña”. Carol Santos es madre de Adela, de 23 meses.
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Esta guía te será muy útil para los primeros siete días, quizá el periodo de más desconcierto en la relación madre-hijo. Utilízala y empieza tu recién estrenada maternidad de la mejor forma posible. ¡Ánimo y adelante!
Día1. Empieza cada día con un buen desayuno. Es fundamental mantener un nivel mínimo de energía.
Día 2. Todavía te estás recuperándote del parto; quizás estés tomando algún analgésico, y si te han puesto puntos todavía termo la zona dolorida. Cuídate, y si te preocupa tu salud, díselo al médico. No retrases la visita al baño aunque te dé miedo.
Día 3. Sentirás los pechos muy duros e hinchados. Para aliviar esta sensación, ponte unas hojas frías de repollo. ¡Funciona! Y saca la máxima cantidad sobrante de leche con la ayuda de un extractor.
Día 4. Muchas mamás se sienten deprimidas una vez llegado este momento. Los niveles de hormonas se han disparado, lo que hace que los estados de ánimo sean variables. Si te sientes desanimada y sola, no te preocupes es completamente normal. En unos días estarás mejor.
Día 5. El cansancio está haciendo estragos. Pídele a un familiar que cuide al bebé mientras tú te echas una siesta.
Día 6. Es hora de darse un respiro y salir a la calle un rato, aunque sólo sea para dar una vuelta a la manzana. El aire fresco te vendrá bien y a tu hijo le ayudará a relajarse. Eso sí, siempre que te encuentres bien; no te fuerces si sigues convaleciente.