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Artículos interesante para la mamá embarazada: embarazo, maternidad y bebé

bebé en la cunaSi tu bebé no duerme mucho pero aún así, está en plena forma y de buen humor, significa que no necesita dormir más. Corresponde a los padres adaptarse y organizarse en función de este temperamento. Sea como fuere, alrededor del niño debe mantenerse un clima tranquilo y estable, en el que pueda tener sus puntos de referencia: su habitación con su decoración de siempre, sus objetos familiares. Y, por encima de todo, un entorno afectivo tranquilo, ya que el niño es muy sensible a ello.

bebé durmiendoUn niño con buena salud y feliz no duerme nunca demasiado, pero una prolongación inusual de la duración del sueño debe alertar a los padres. Puede que incube una enfermedad. Conviene echar un vistazo a la habitación: ¿respira con regularidad y silenciosamente?, ¿tiene fiebre? En caso de duda, hay que tomarle la temperatura. Si la situación persiste, es mejor que le examine el pediatra.

Si no está enfermo, deberás observar su comportamiento cuando está despierto. ¿Parece triste? ¿Juega menos que antes? Intenta comprender el motivo. Es posible que se refugie en el sueño y con ello le revele algún malestar. Háblale con cariño, consuélelo y, si se da el caso, habla con las personas que cuidan de él durante el día para descubrir cuál es el problema.

bebe_llorandoA partir de los 6 meses, algunos niños duermen peor. Sin duda, es necesario comprobar que no haya ningún problema (que esté limpio, que no tenga demasiado calor, etc ) pero, una vez realizadas estas comprobaciones, hay que resistirse al deseo de cogerlo y de darle algo de beber o de comer.

¿Lo has cambiado de cama? ¿Se ha ido a dormir antes de que su padre o su madre haya regresado a casa? ¿Se ha acostado mas tarde de lo habitual o sin respetar el ritual que sigue para irse a dormir? ¿Ha dormido la siesta a su hora de costumbre? ¿Se ha puesto nervioso al final del día en un ambiente ruidoso o por una repentina actividad? Es tarea de los padres conseguir que el transcurso del día favorezca el sueño nocturno, elemento fundamental para el equilibrio del niño.

bebé durmiendoEntre los 6 y los 12 meses, el niño empieza a sostenerse sentado, balbucea, come casi al mismo ritmo que los adultos y duerme durante toda la noche. Pero algunos niños son más dormilones que otros…

A los 6 meses, el bebé sabe dormir; ha adoptado el mismo ritmo que los adultos, en la proporción correspondiente. Duerme un promedio de doce horas por la noche, una siesta por la mañana, de una hora más o menos, otra siesta al principio de la tarde, más larga, y una tercera a final de la tarde (una hora más o menos). Cuando tiene alrededor de un año, duerme unas diez horas por la noche y una asga siesta después del almuerzo. Las veces que duerma y la duración de estos periodos de sueño varían según el niño. Es importante que los padres conozcan los ritmos de su hijo.

sus primeros pasosAl enderezarse para andar, el bebé consigue un logro importante. Pero todavía es inestable. Cuando está de pie, tiene la espalda arqueada y los pies separados. Su marcha, torpe y vacilante, recuerda la de un pato. Es la época de los tambaleos, en la que el menor contacto es suficiente para hacerle perder el equilibrio. Empieza entonces el periodo de los chichones, fase delicada en la que el niño, aún frágil, sin conciencia del peligro ni de sus limitaciones, pero ávido de aventuras, corre el riesgo de hacerse daño.

Para ayudarle en este periodo debe crearse un clima de seguridad material y afectiva a su alrededor, sin impedirle que tenga sus propias experiencias. Comprueba al máximo que el entorno es seguro y elimina los objetos peligrosos y las posibles causas de accidente. Anímalo en sus descubrimientos y permítele efectuar solo sus primeras exploraciones. Ayudarlo consiste también en mantener una estrecha relación con él, ponerse en su lugar y prever sus reacciones para prevenir los peligros reales, que solamente el adulto puede imaginar.

primeros pasosCada bebé salva la etapa en la que comienza a andar cuando está preparado para ello. El tono y la fuerza musculares, así como el sentido del equilibrio varían mucho de un niño a otro. No existen normas. Es preferible no comparar las habilidades de dos niños, aunque sean hermanos.

Deben abandonarse ideas del tipo “mi hijo tiene que andar cuando tenga 1 año” o “mi hija de 16 meses todavía no anda: tiene cierto retraso”. Lo que cuenta es que cada progreso del desarrollo del niño (marcha, lenguaje, higiene) se produzca en el transcurso de un período concreto, que los médicos denominan “periodo sensible” y no a una edad determinada. Así, tu hijo, como la mayoría de los niños, andará entre los10 y los 18 meses, o incluso un poco más tarde; dentro de este periodo no puede hablarse ni de adelanto ni de retraso. Si os preocupa que vuestro hijo todavía no ande, no dudéis en consultarlo con el médico.

bebé a gatasDurante el periodo comprendido entre los 6 y los 12 meses, el bebé realiza espectaculares progresos físicos, ya que se refuerza su tono muscular. Entre los 6 y los 9 meses, empieza a sentarse solo y se sostiene muy bien sentado. Por regla general, se desliza a gatas cada vez con mayor habilidad. Empieza a ser capaz de ponerse de pie y de mantenerse en esa posición si se agarra a algo: la pata de una mesa, o el brazo de un sillón, por ejemplo. Efectúa progresos muy rápidos hacia la autonomía física. Sus nuevas aptitudes le permiten también utilizar hábilmente las manos y desplazarse sin ayuda para aumentar su campo de exploración.

Hacia el octavo mes, el bebé se vuelve más consciente del mundo que lo rodea. Diferencia entre las personas próximas y los desconocidos y, a menudo, gira la cara al ver a personas que no conoce. El niño vive una transformación importante. Hasta entonces, podía sonreír a cualquier desconocido que le mostrara interés, sin manifestar ninguna reacción negativa ante el extraño. A partir de ahora, distingue de forma muy clara entre su madre y los demás. Cuando un desconocido intenta cogerlo en brazos, llora porque tiene miedo. Este miedo es el signo de que su madre se ha convertido en algo muy especial, al que destina todo su amor. Para el bebé, ella es única y la prefiere a cualquier otra persona. A partir de ese momento asocia cualquier rostro desconocido a la ausencia temporal de su madre mientras que, por el contrario, los rostros conocidos de su padre y de sus hermanos son todavía mas queridos porque los relaciona directamente con la imagen materna. Las dificultades y la ansiedad relacionadas con el hecho de tener que separarse de sus padres se manifiestan asimismo a la hora de dormirse.

Es el momento de los llantos; el bebe se niega aceptar la soledad de la noche y se resiste al sueño. Se despierta por la noche con mayor frecuencia. Necesita que lo tranquilicen. Los padres deberán acompañarlo con cariño y firmeza mientras se duerme. Antes de acostarlo hay que reservar un momento de tranquilidad para prestarle atención. Resulta útil darle un juguete que le resulte familiar y sirva para tranquilizarlo: un osito de peluche, un muñeco, un trozo de tela.

El osito de peluche, su objeto de seguridad

Cuando está ansioso, el bebe suele elegir un objeto siempre el mismo, al que se abraza para tranquilizarse. Este objeto recibe el nombre de transicional, puesto que le permite llevar a cabo la transición entre el estado de fusión afectiva con su madre, experimentado durante los primeros meses de vida, y la nueva relación que tiene con ella, en la que pasa a ser una persona externa y distinta de él.

Este objeto, que es muy importante para el bebé, le ayuda a superar la ansiedad y la separación. Debe ser siempre tenido en cuenta y respetado.

bebé jugandoEl bebe, que había empezado ya a interesarse por los objetos, descubre realmente el placer de manipularlos entre los 6 y los 12 meses. Se vuelve mas habilidoso, coge los juguetes sin titubeos y los examina con gran atención. Los toca, les da la vuelta en todas direcciones, los mira o se los of rece a la persona que tenga cerca. Puede realizar cada vez más movimientos con los dedos y las manos, lo que le permite estudiar todo lo que lo rodea con mayor precisión.

A partir de ahora, sabe que las cosas escondidas no dejan de existir. Así pues, es capaz de buscar un objeto que ha desaparecido, lo que da lugar a numerosos juegos con los padres. El poder que tiene sobre los objetos le intriga: tira un cubo y observa cómo cae, le gusta darle golpes a una campana para que suene, le divierte mucho hacer rodar una pelota por el suelo y seguirla…

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Ciertos bebés tienen el cráneo grande, otros lo tienen alargado. Algunos disponen de mucho cabello, mientras que otros cuentan con apenas un poco de vello en la parte superior de la cabeza. Los hay que tienen ya ocho dientes o más, y otros, ninguno. No existen normas: el cabello y los dientes crecen a su ritmo. No hay que inquietarse por ello: ¡siempre acaban saliendo! La talla y el peso del bebe siguen aumentando con rapidez. Los lactantes aumentan un promedio de 8 cm y de 2.5 kg a lo largo del segundo semestre de vida. Aún así, cada niño es distinto y se producen diferencias importantes de uno a otro.