Circulan de boca en boca como antiguas leyendas urbanas. «Si bebes mas leche, produces más leche». «Si bebes cerveza, tienes más leche», «La leche aguada no es buena para el bebé». Olvídate de todos ellos, pues tienen poco o nada de cierto.
* Todas las mujeres pueden amamantar, aunque tengan el pecho pequeño o su bebé haya nacido por cesárea.
* Tener mucha leche no es cuestión de herencia. Poner al niño a mamar a menudo sí te ayudará a producir más leche.
* No es necesario vaciar los dos pechos por completo en cada toma. Seguir leyendo »
Conseguiste olvidarte de esos pequeños vicios durante el embarazo sólo para proteger a tu bebé. Sigue cuidándote durante la lactancia y cuidándolo.
El café y las bebidas estimulantes. Si tomas más de dos bebidas con cafeína diarias, éstas pueden afectar al sistema nervioso del niño, que se mostrará irritable y podría padecer trastornos del sueño. Si puedes, prescinde de ellas.
Tabaco. Las sustancias tóxicas que contienen los cigarros son capaces de alterar el olor y sabor de tu leche. Además, inhiben la liberación de prolactina, la hormona que se encarga de mantener la lactancia. El consumo de tabaco se relaciona con escaso aumento de peso del niño y mayor propensión 3 padecer cólicos. Si no logras dejarlo, reduce el consumo y evítalo en las dos horas anteriores a la toma.
Alcohol. A1 igual que con las bebidas estimulantes, tu bebe estará más irritable y tendrá menos apetito si tú bebes, ya que el alcohol alcanza la misma concentración en tu sangre que en la leche. No está mal que tomes una cerveza de vez en cuando o media copa de vino, pero siempre inmediatamente después de amamantar.

La naturaleza te ha premiado con uno de los regalos: ser madre. Ahora te toca a ti regalar algo que tu hijo, y nada mejor que tu leche. La organización mundial de la Salud recomienda la lactancia los 6 meses y como complemento alimenticio hasta los dos años. Y es que la leche contiene elementos inmunológicos imposibles de reproducir en un laboratorio. Alimentar a tu hijo gota a gota os hará vivir momentos irrepetibles
Tu hijo acaba de nacer. Estás agotada exhausta por el esfuerzo del parto, y las lágrimas te nublan la vista. ¡Quieres verle ya! Muy cercar el papá contempla la escena sin saber a quién atender primero, pues él mismo está turbadísimo al contemplar el milagro de la vida. Llega uno de los momentos más mágicos de tu recién nacido estrenada vida como madre.
No sólo ves a tu bebé sino que la matrona lo pone sobre tu pecho, piel con piel, y él deja de llorar y se tranquiliza.
Ante vuestro asombro, el bebé, gracias a los reflejos de búsqueda y succión, empieza a buscar el pezón, que reconoce por el inimitable olor y color de la areola mamaria.
Introduces tu pezón en su boca y casi por instinto, habéis iniciado la relación especial entre vosotros, la lactancia. Seguir leyendo »
A partir de esa primera toma de contacto, el resto deben producirse cuando tu hijo lo pida, es decir, a demanda. Te será más fácil satisfacer sus necesidades alimenticias si lo tienes cerca día y noche.
En la Maternidad, intenta que no se lleven al niño al nido, donde podrían darle algún biberón de ayuda, y en casa coloca su moisés en vuestra habitación las primeras set as. Cada bebé es diferente y no todos siguen un patrón fijo en sus tomas, así que no te obsesiones mirando el reloj constantemente para comprobar cuánto tiempo ha pasado desde la última. Míralo sólo para comprobar si han pasado más de 4 horas entre tomas y tu hijo es tan tranquilo que no se despereza ni para comer.

Eso si, como indicación general, durante las primeras semanas debería comer entre 8 y 10 veces al día, estableciendo él los intervalos.
Además, las tomas nocturnas son imprescindibles para que la producción láctea se mantenga. Es normal que el niño quiera mamar dos, tres o cinco veces durante la noche.
Si tienes la cuna cerca, te ahorrarás un montón de paseos. Si te decantas por el colecho, asegúrate de que tu colchón es firme y no uses edredones ni mantas para arroparos
Amamantar a tu pequeño no es sólo una muestra de amor hacia él. No sólo le protege contra infecciones y le ayuda a crecer. También es bueno para ti.
Te ayudará a recuperarte antes del parto, pues, con la succión, se libera oxitocina, que estimula las contracciones del útero, facilitando que recupere más rápidamente su tamaño inicial, y colapsa los vasos sanguíneos sangrantes dejados por la placenta al desprenderse; disminuye el riesgo de que padezcas depresión posparto; hace que pierdas de forma más sencilla el peso que ganaste durante los nueve meses de embarazo y, según recientes estudios, previene la aparición de cáncer de mama y ovario y la osteoporosis.
Para él, es la mejor leche porque contiene todos los nutrientes que necesita, en la cantidad y proporción adecuada al tamaño de su estómago. Además, tiene propiedades inmunológicas y de defensa y ayuda a prevenir enfermedades en edad adulta como el asma, alergias, la obesidad o la diabetes.
1. En sus primeras 24 horas de vida, ponle a mamar con frecuencia, para que tome el calostro y se prepare la subida de la leche.
2. Coloca tu bebé de forma correcta en cada toma.
3. Juntos día y noche. Ten a tu hijo cerca para darle de mamar siempre que lo necesite.
4. La lactancia debe ser a demanda y comenzar en las dos primeras horas tras el parto.
5. Deja que mame todo el tiempo que desee, no controles cuanto está agarrado al pecho.
6. Asegúrate de que vacía el pecho completamente antes de ofrecerle el otro.
7. No te des biberones de ayuda ni chupetes mientras la lactancia no esté bien establecida.
8. Cuida tu alimentación y procura descansar todo lo que puedas.
9. si te surgen dudas, busca asesoramiento. En España hay muchas asociaciones de apoyo a la lactancia materna! formadas por especialistas, que aportarán soluciones a tus problemas.
10. Confía en ti misma y en tu capacidad para alimentar a tu hijo.

1. Elige una leche de sustitución adecuada. Si alguna no le sienta bien, consulta al pediatra.
2. Hazte con un buen equipo. Necesitarás al menos seis biberones y tetinas y un cepillo.
3. El equipo de alimentación tiene que estar limpio. Esterilízalo siempre muy bien.
4. Sigue las instrucciones del fabricante para preparar el biberón
1. Cuida la postura: el bebé frente a ti, con la boca muy bien abierta, cogiendo pezón y areola.
2. Ponte en un lugar cómodo y tranquilo. Mantén la espalda recta y ten agua a mano.
3. No te preocupes de si tendrás suficiente leche.
4. Si mama a demanda, producirás la que necesite.
5. Si te salen Agrietas, revisa si la postura es correcta. Si no la corriges, éstas no cederán.
Parece que fuera algo completamente natural, pero dar el pecho requiere un poco de preparación. La mejor estrategia es asesorarte por parte de expertos, así que no faltes a tus clases de preparación al parto y pregunta a la matrona o a alguna asesora en lactancia siempre que tengas dudas.
Se recomienda empezar a dar el pecho tan pronto como se pueda después del parto: el reflejo de succión es más fuerte durante las primeras horas, y probablemente tu bebé se enganche correctamente a él si lo dejan encima de ti sin separaros.
Tras estas primeras horas en las que el recién nacido está más alerta, entra en un periodo de somnolencia en el que es más difícil que se coja bien al pecho y que muestre interés por mamar. Otra ventaja importante de ponerlo cuanto antes al pecho es que así se favorece la subida de la leche de un modo más gradual para ti.
Tu bebé es quien mejor te dirá si tiene hambre, así que sigue sus demandas; cuando lo alimentes no mires el reloj; no es bueno limitar las tomas cada tres horas. El niño debería tomar el pecho más frecuentemente en sus primeras semanas de vida; así tendrás tanta leche comodín necesite.
La sed es el mejor indicador de nuestras necesidades de líquido. Déjate guiar por ella.
Todos sabemos que el agua es muy importante para nuestra supervivencia. Mientras que podemos pasar días sin comer, aguantar sin agua supone una muerte segura. Aproxirnadamente la mitad del peso de nuestro cuerpo es agua, de ahí su importancia.
El porcentaje de agua corporal aumenta en el embarazo. Sólo el líquido amniótico, que rodea al bebé y lo protege mientras crece dentro del útero, supone casi un litro. Pero paralelamente al aumento de agua corporal, también crece nuestra sabiamente «diseñada» sensación de sed. Asá lo normal es que toda mujer embarazada que responda a las señales de su organismo respecto a la sed no tenga ningún problema con la ingesta de agua. Seguir leyendo »