Cada uno de los nacimientos de mis hijos me ha sorprendido enormemente. El embarazo de Javier estuvo repleto de historias mágicas de todas las mujeres de mi entorno que ya habían sido mames, lleno de sueños sobre cómo seria nuestra primera mirada. Pero cuando llegó el día, la magia no apareció. Visto en perspectiva, difícilmente podía mostrarse después de tantas horas de parto estacionado, con oxitocina, epidural y una cesárea de última hora, ya que Javier, tozudo desde el primer día, se resistía a nacer. Esa conexión tan esperada al fin llegó; fue una tarde en la que me desperté de la primera siesta que compartimos juntos, cinco días después. Cuando abrió sus grandes ojos, su presencia tan tranquila me cautivó, respiré hondo y me llenó de paz. Seguir leyendo »
Artículos: embarazo y maternidad
Artículos interesante para la mamá embarazada: embarazo, maternidad y bebé
Cuando me miré al espejo después de haber tenido a Mario por cesárea, lloré. Tenía una enorme cicatriz feísima por encima de las braguitas. Pero a los tres meses, volví a ponerme mis vaqueros de siempre. Todavía tengo un poco de tripa, pero no tanto, como antes
Los tres primeros días, me bajó la leche, fueron emocionalmente agotadores.
José estaba al pecho todo el día y lloraba si se lo quitaba. Me marido me sugirió darle el biberón y yo estaba determinada a perseverar. Cuando me bajó la leche se convirtió en un bebe diferente y ahora resulta un verdadero placer darle el pecho’
Teresa tenía cólicos desde las seis semanas. Todas las tardes lloraba de dolor durante horas, y a mí se me partía el alma. Las gotas anticólicos, los masajes y el movimiento circular de las piernas le aliviaban, pero a mí me resultó terrible ver cómo suma. Al final nos resignamos y se le pasó a los cuatro meses, aproximadamente
TENIA MIEDO DE QUE LA EPIDURAL NO FUNCIONASES Cuando me indujeran 15 días después de la fecha prevista de parto, temía no superar el dolor y que la epidural no funcionase. Pero después de dos intentos, la epidural hizo efecto. Me quedé dormida y cuando me desperté una hora después había dilatado 9 cm y sin dolerme nadan. Socorro Puente, de 29 años, es madre de Carlos, de 19 meses.
ME HORRORIZABA QUESE REPITIERA UNA MALA EXPERIENCIAS Mi hijo nació con fórceps tras un parto de 15 horas muy duro. En la segunda ocasión, temía otra experiencia así de mala, pero mi hija nació tras dos horas y media de parto ¡sin anestesia! Estoy contenta de haber tenido el parto natural que siempre quise. Teresa Obispo, de 37 años, es madre de Jaime, de tres años, y de Carolina, de nueve meses.
LO PASÉ FATAL EN LA EXPLORACIONES Mucho peor que el parto, que fue con epidural, me resultaron los tactos de la matrona para ver cuánto había dilatado. ¡Yo retrocedía horrorizada! Sin embargo, cuando me las hizo el ginecólogo y me rompió la bolsa ¡casi no me dolió! Creo que es porque fue más delicado y, además, era mi médico de confianza. María Pidal, madre de Elena, 1 año.
Cada mamá vive el momento del parto de una forma. A continuación exponemos una experiencia personal:
Cada uno de los nacimientos de mis hijos me ha sorprendido enormemente. El embarazo de Javier estuvo repleto de historias mágicas de todas las mujeres de mi entorno que ya habían sido mamás, lleno de sueños sobre cómo seria nuestra primera mirada. Pero cuando llegó el día, la magia no apareció. Visto en perspectiva, difícilmente podía mostrarse después de tantas horas de parto estacionado, con oxitocina, epidural y una cesárea de última hora, ya que Javier, tozudo desde el primer día, se resistía a nacer. Esa conexión tan esperada al fin llegó; fue una tarde en la que me desperté de la primera siesta que compartimos juntos, cinco días después. Cuando abrió sus grandes ojos, su presencia tan tranquila me cautivó, respiré hondo y me llenó de paz.
El embarazo de Pablo lo viví con la tranquilidad de la lección sabida y escuchando, esta vez incrédula y con cierta distancia, los famosos “flechazos” de amigas y conocidas. No quería repetir el parto de Javier, así que cuando empezaron las contracciones intenté permanecer en casa el máximo rato posible. No quería llegar antes de tiempo al hospital. Al final, no tuvieron tiempo ni de ponerme la epidural; todo fue bastante rápido. Sólo tengo un recuerdo nítido: la imagen de mi marido cogiendo a nuestro bebé para ponerlo sobre mi pecho. Y sucedió: las manos me temblaban, el estómago se me encogió y nos miramos.
Sara, Alicia y Susana tuvieron embarazos de de riesgo, pero actuaron rápido y su bebés nacieron bien. Esperan que su experiencia sirva de ejemplo a otras mamás.
A veces, síntomas que pueden parecer normales ocultan problemas más graves En el caso de nuestra lectora Sara, el problema eran los vómitos, Como la mayoría de las embarazadas, consideró que eran molestias normales en el embarazo, pero cuando no pudo ni retener el agua, empezó a preocuparse y con razón: estaba absolutamente deshidratada.
En otras ocasiones, lo que ocurre es que aparecen síntomas que nos hacen temer lo peor, como le pasó a Alicia, que creyó que había perdido a su bebé cuando empezó a tener hemorragias a las 9 semanas. Sin embargo, los sangrados no son siempre a causa de un aborto, como ella feliz mente nos cuenta. El caso de Susana fue más grave, pero, afortunadamente, fue detectado en un control rutinario.
Lee sus experiencias….
Susana Ellas, de 39 anos, madre de Maria Elisa, de ocho semanas, dio a luz a las 32 semanas de embarazo.

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Durante mi embarazo me hicieron chequeos con mucha regularidad porque el desarrollo de mi bebé era lento. Luego, a las 30 semanas, el ginecólogo descubrió que teñía a tensión alta. Me dijo que no me preocupase por el momento, porque, si me sentía bien, no había problema.
Pero tan solo una semana después, una enfermera del hospital donde trabajo me ofreció tomarme la tensión y descubrió que estaba disparada.
Llamé inmediatamente a la matrona, que me dijo que me fuera derecha al hospital Cuando llegué allí, me hicieron unos análisis de orina y de sangre Tenia proteínas en la orina, asá que me ingresaron Entonces ya empecé a preocuparme en serio. Sabia que ambos síntomas eran indicativos de preecampsia, y la única forma de curarla seria sacándome al bebé A los dos días me dieron el alta y me dijeron que volviera a as 32 semanas para hacerme más pruebas. La tensión y las proteína hablan subido otra vez. Seguir leyendo »

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Alicia Cirlaco, de 34 arios, madre de Eduardo, de siete meses, sangró al principio de su embarazo.
A parte de unas ligeras náuseas, no tuve síntoma alguno durante las primeras semanas de embarazo, Pero a las nueve semanas, mientras trabajaba, empecé a sangrar .
No eran unas manchas pequeñas sino más bien era como un periodo a go abundante Me quedé aterrorizada, sin capacidad de reaccionar; incluso se ¡u trabajando hasta que la realidad me golpeó con fuerza y le dije a mi jefa que tenía que irme a casa.
Cuando le expliqué qué me pasaba, me metió a toda prisa en el coche y ella misma me llevó al hospital. El doctor me examinó y me dijo que como tenla el cuello del útero cerrado, probablemente no se tratase de un aborto. Sentí como si me hubiesen quitado todo el peso del mundo de encima y respiré aliviada Me mandó una ecografla, donde pude comprobar que habla latido cardiaco… Mi bebé seguía vivo!

Sara Julio, de 26 arios, madre de Fátima, de 11 meses,tuvo fuertes vómitos durante el embarazo
Empecé a sentir náuseas a las Seis semanas de embarazo. Lo único que reteñía eran alimentos sólidos, como las galletas y el pan, pero sólo si los comía en trocitos muy pequeños A la semana siguiente comencé a vomitar varias veces al día.
Sabia que las náuseas eran un síntoma frecuente de embarazo, así que intenté tolerarlas y no pensar más en ellas. Pero a las ocho semanas, me pasaba el día entero vomitando.
No era capaz ni de beber agua Fui a Urgencias donde, con diversas analíticas me diagnosticaron una deshidratación debida a una hiperemesis gravidica . Seguir leyendo »