Los problemas de obesidad infantil están sufriendo un rápido crecimiento en nuestro país. Por eso, desde Ministerio de Sanidad y Consumo se han empezado a tomar medidas como la Estrategia NAOS (Estrategia para la Nutrición, Actividad Física y Prevención de la Obesidad) desde donde se advierte de la importancia de una alimentación equilibrada. Seguir leyendo »
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Artículos interesante para la mamá embarazada: embarazo, maternidad y bebé
consumir alimentos con alto contenido en hierro: hígado, carnes rojas, frutos secos y alimentos ricos en vitamina C.
Las proteínas combinadas con ácido ascórbico o vitamina C aumentan la absorción de hierro.
Ingerir hasta 2 litros de líquido al día, preferiblemente agua. y verduras en general.
SUPERALIMENTOS: guisantes, lentejas, espinacas, brécol, kiwi, fresas, naranja, limón, cordero, cerdo, hígado, pollo, pavo, pescado y huevos. Para asegurar un adecuado aporte de hierro a los niños, se recomiendan 10 mg. Hay que tener en cuenta que el organismo absorbe sólo un 10 por ciento del hierro presente en los alimentos. Algunos como la yema de huevo, el té o los lácteos dificultan la asimilación del hierro, mientras que la vitamina C aumenta la absorción del mismo.
Evitar realizar ejercicios bruscos y duraderos.
Beber abundante cantidad de líquido, especialmente agua.
No abusar de las grasas y de los productos dulces.
Aumentar el consumo de cebolla y disminuir el consumo de lácteos.
SUPERALIMENTOS: cerezas, fresas, manzana, melocotón, higos, naranjas, limón, brécol, rábanos, puerros, espinacas, pimiento rojo, zanahoria, borraja, cebolla y ajo. La zanahoria, por ejemplo, refuerza las defensas. La fruta, en general, contiene vitaminas y minerales necesarios frente a cualquier agresión. La cebolla es una gran aliada en todos los cuadros respiratorios de los niños porque favorece la expulsión de mucosas de los bronquios, previene infecciones, es buena para el asma y tiene propiedades calmantes y antiinflamatorias.
consumir semillas y frutos secos Evitar el chocolate, las bebidas con cafeína, el exceso de gluten, la bollería industrial y los aperitivos en bolsa.
Eliminar los embutidos grasos -tipo salchichón, chorizo- o las hamburguesas. Seguir leyendo »
Durante las primeras horas, dejar reposar su estómago y el intestino e ingerir sólo líquidos en abundancia para evitar la deshidratación.
Beber limonada alcalina, preparada con 1 litro de agua hervida o embotellada, el zumo de tres limones, una pizca de sal, una pizca de bicarbonato y sacarina al gusto. Seguir leyendo »
Tu nueva vida como madre te resultará de todo menos sencilla. ¿Cómo conseguir “sobrevivir” a esas primeras semanas con tu recién nacido?
La maternidad pone tu mundo patas arriba. Y, aunque se supone que es el momento más feliz de tu vida, las primeras semanas suelen ser duras e inciertas. Como los niños no vienen con un manual de instrucciones bajo el brazo, aquí tienes una pequeña gula de supervivencia para tu estreno como madre.
¡QUÉ ASPECTO MAS RARO!
Esperabas encontrarte con un bebé sonrosado y muy formado, pero en realidad tiene una apariencia un poco extraña. Echas un vistazo a los otros bebés y son igual de Raros.
¿Qué ocurre?
- Cabeza. Todas las cabezas de los recién nacidos son largas y estrechas porque han tenido que acomodarse al canal de parto. Si además se han utilizado fórceps, puede que la tenga algo erosionada, pero se curará en pocos días. Los partos con ventosa pueden hacer que el bebé nazca con la cabeza alargada, en forma de cono: su aspecto es extraño, pero se corrige por sí mismo.
· Cordón umbilical. A finales de la primera semana se secará. Hasta entonces, lo único que debes hacer es mantener limpia y seca la zona.
- Ojos. Casi todos los bebés occidentales tienen los ojos de color azul o gris pizarra al principio. Los bebés negros o asiáticos nacen con los ojos marrones.
- Ictericia (color amarillo). Se debe a una sustancia presente en la sangre, llamada bilirrubina. Por lo general desaparece a los 10 días, pero si persiste necesitará terapia de luz.
- Costra láctea. Se debe a la superproducción de aceites naturales de la piel, ocasionando la aparición de unas escamas 0 granitos de color amarillo en su cabecita. Dale un masaje con un poco de aceite de oliva y déjalo actuar toda la noche para eliminarlo a la mañana siguiente con un poco de champú.
No debes quitarle las escamase “granitos ya que podrías hacer y provocarle una infección.
· Piel. La piel del recién nacido ser de color rojo sonrosado porque es tan fina que puedes percibir los vasos sanguíneos por debajo. Su aspecto es seco y quizá se pele durante lo primeros días, sobre todo si nace después de salir de cuentas, por eso es bueno que le des un masaje con crema hidratante. Evita usar geles agresivos o muy fuertes y vístelo siempre con ropa que sea cien por cien de algodón.
· Milla. Son unos pequeños blanquecinos causados por las hormonas del embarazo, que se deja cuerpo del bebé. No intentes ni apretarlos; desaparecerán por sí solos a las pocas semanas.
· Erupción del pañal. Por el la orina y de la caquita puede zona del pañal. Para prevenirlo, cámbiale el pañal con regularidad, siempre que notes que está mojado. Si le dejas un rato sin el pañal, también conseguirás evitar la erupción y se curará mejor en el caso de que ya la tenga.
El masaje infantil requiere tiempo. Si en nosotros hay desgana, prisa, nerviosismo o desilusión, el peque no lo percibirá. Por supuesto, no tiene que ser un acto forzado ni para el adulto ni para el bebé. Siempre debe ser un momento de comunicación agradable y placentera.
Para poder conseguirlo, antes de empezar el masaje el padre o la madre tienen que estar tranquilos y liberarse durante este espacio de tiempo de todas las preocupaciones que les puedan producir nerviosismo. Vamos a transmitir mucho con nuestras manos. Del mismo mocho que podemos ofrecer bienestar, también podemos traspasar nerviosismo, por lo que antes de empezar será necesario que nosotros mismos nos relajemos: podemos realizar unas respiraciones profundas, darnos una ducha de agua caliente, escuchar música relajante… y pensar en el momento tan agradable que se aproxima.
La premisa para el bebé será el respeto de sus necesidades básicas: si duerme, hay que respetar su sueño; si tiene hambre, hay que darle de comer; si tiene dolor hay que paliarlo… El momento ideal para dar un masaje a un niño será cuando esté en alerta activa: las pupilas dilatadas, los ojos brillantes abiertos en busca de nuestra mirada, en busca de una conexión y comunicación compartida. Sus brazos y piernas se moverán al son y ritmo de nuestra respuesta. Su respiración será rítmica. No habrá llanto ni desconexión.
Antes de empezar el masaje, y a modo de respeto hacia nuestro pequeño, observaremos cuál es su estado y si éste es el ideal para empezar el masaje. Si es así, crearemos un ritual, al igual que hacemos con el baño o la comida, para que se dé cuenta de que llega el tiempo especial de masaje. Para ello prepararemos el lugar y nuestras propias manos, y también le explicaremos con voz calmada lo que vamos a hacer y le diremos que será un momento muy especial para los dos. Poco a poco, lo irá integrando en su conocimiento y, con el tiempo, llegará a reconocer todos estos preparativos. Y lo hará de tal manera que nos dará a entender mediante la comunicación no verbal -o con palabras cuando ya sea mayor- si es un buen momento o, incluído, cuál es su zona del cuerpo preferida.
Las caricias, los contactos piel a piel, los masajes, todo eso alimenta al niño. El masaje es una técnica milenaria que proporciona al organismo un bienestar no solamente físico sino también psíquico. Y el que se ofrece a los niños es un arte práctica, de forma universal por diversas civilizaciones ancestrales para ofrecer protección, bienestar y equilibrio al bebé recién nacido.
El masaje infantil es una herramienta de fácil utilización y da una oportunidad a los padres de aprender escuchar el lenguaje corporal ele bebé y potenciar la comunicación no verbal con su hijo. Además, favorece el desarrollo psicomotor y puede mejorar el estado fisiológico del bebé o niño pequeño.
Para un bebé recién nacido recibir un masaje no es algo extraño. De una forma natural, el líquido amniótico ya le ha proporcionado un suave y rítmico masaje a lo largo de todo el embarazo. Y no sólo entonces: en el momento del parto, las contracciones uterinas estimulan toda su superficie corporal. Los mamíferos se comportan de una manera similar después del parto. Los lametones que proporcionan las madres a sus crías estimulan las funciones vitales del mamífero recién nacido.
Por otra parte, hay que tener en cuenta que el tacto es uno de los primeros sentidos que se desarrolla y que, muy frecuentemente, lo vamos olvidando a medida que crecemos. Aun así, un estrecho y firme contacto físico es para todos sinónimo de seguridad y confianza.
El masaje infantil estimula los sistemas circulatorio, inmunológico y digestivo, además de facilitar al bebé el reconocimiento de su propio cuerpo. Y para las mamás y papás, dar masaje diariamente al bebé os ayudará a conocerlo muchísimo más y será un instrumento especialmente útil para crear el vínculo afectivo.
por ejercía, cm los niños adoptados. Y lo que es más importante, le ofreceréis un beneficio emocionad Inmensurable
La vía lagrimal conduce las lágrimas desde el ojo hasta la nariz. En niños menores de un año es frecuente la obstrucción congénita de esa vía, que se manifiesta en forma de lagrimeo, secreción (legañas) y conjuntivitis recurrentes.
El tratamiento más adecuado en los estadios iniciales es el masaje sobre el saco lagrimal para empujar hacia la nariz las lágrimas y la secreción retenidas. Se inicia presionando con el dedo índice el extremo nasal de la ceja del niño. Se sigue un trayecto descendente entre el ojo y la nariz, hasta llegar al ala de la nariz. Siempre debe hacerse de arriba hacia abajo y presionando. El proceso se debe repetir cinco veces de arriba hacia abajo varias veces al día. Si antes del masaje deja caer una gota de antibiótico o suero fisiológico en el ojo, el saco lagrimal se llena de líquido y la eficacia de esta técnica aumenta. El 90% de casos se solucionan sólo con masaje antes de los seis primeros mese de vida. Si con esto no es suficiente, en ocasiones hay que recurrir al sondaje de la vía lagrimal.
A partir de los 6 meses, algunos niños duermen peor. Sin duda, es necesario comprobar que no haya ningún problema (que esté limpio, que no tenga demasiado calor, etc ) pero, una vez realizadas estas comprobaciones, hay que resistirse al deseo de cogerlo y de darle algo de beber o de comer.
¿Lo has cambiado de cama? ¿Se ha ido a dormir antes de que su padre o su madre haya regresado a casa? ¿Se ha acostado mas tarde de lo habitual o sin respetar el ritual que sigue para irse a dormir? ¿Ha dormido la siesta a su hora de costumbre? ¿Se ha puesto nervioso al final del día en un ambiente ruidoso o por una repentina actividad? Es tarea de los padres conseguir que el transcurso del día favorezca el sueño nocturno, elemento fundamental para el equilibrio del niño.