Artículos: embarazo y maternidad

Artículos interesante para la mamá embarazada: embarazo, maternidad y bebé

nino-y-verduraUn niño diabético debe beneficiarse de la misma alimentación que goza un niño sin esta enfermedad, pues todos lo menores necesitan de nutrientes que les ayuden a mantenerse en buena salud.

Por eso, la única diferencia es que los niños diabéticos deben tomar alimentos que les ayuden a mantener los niveles de lípidos o grasas en la sangre.

Los mejores alimentos son la fruta y la verdura. También los lácteos, pescado, carne y huevos. Los lácteos deben ser desnatados y los huevos no deben superar los tres a la semana.

Los alimentos que debes evitar darlea tu niño son: leche condensada, quesos grasos, embutidos, bollería, grasas animales y refrescos edulcorados con azúcar.

No olvides…

  • Limitar la ingesta de dulces
  • Darle de comer frecuentemente
  • Controlar cuándo y cuánta cantidad de carbohidratos consume al día.

niña-viendo-la-tele-para-merendar No es aconsejable, pero no siempre se puede evitar. Está demostrado que ver la televisión mientras se come favorece la obesidad infantil porque los niños se embelesan con la pantalla y no son conscientes de la cantidad de alimentos que ingieren. Eso sin mencionar la avalancha de anuncios de comida poco saludable que emite la televisión en horario infantil (un hecho que puso de manifiesto un estudio reciente de la OCU, Organización de Consumidores y Usuarios).

 

Es mejor merendar sin tele y que el niño mastique y saboree con calma los alimentos. Si es posible, podemos sentarnos con él y tomar algo vosotros también. Aprovechemos para preguntarle qué tal le ha ido en el colegio, etc. Después de la merienda, se le puede permitir ver un rato la tele

No es lo más aconsejable; los expertos insisten en los beneficios de hacer al menos cuatro comidas diarias. Pero si un día no ha habido tiempo para merendar y no queremos hacer esperar a los niños hasta la hora de la cena, se puede recurrir a esta fórmula tan socorrida. La merienda-cena debe incluir proteínas (algo de carne, pescado, huevo 0 lácteos), hidratos de carbono (pan, pasta o arroz), además de verdura (una ensalada) y fruta.

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Son un recurso cómodo cuando estamos fuera de casa, con la garantía de que todos los niños les encantan y se los tomarán sin rechistar.

Su composición, rica en azúcares y grasas poco saludables, los convierte en alimentos que hay que reservar para ocasiones especiales (no más de una vez a la semana). Siempre es mejor un bizcocho casero 0 un trozo de pan con chocolate, que un donut o una palmera.

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El pan de barra de toda la vida es más natura está hecho con harina, levadura, agua y sal. El de molde y otros panes especiales llevan ingredientes añadidos grasas, huevos, aditivos, azúcar…. Si el niño prefiere los sandwiches a los bocadillos, puede tomarlos, aunque lo ideal es que alterne los distintos tipos de pan.

Muchos niños meriendan en la calle, camino del cole a casa, o en el parque mientras juegan. No hay problema, aunque se ha de intentar buscar un banco o un rincón tranquilo donde puedan comer, a ser posible sentados, sin prisas y sin riesgo de que se les caiga al suelo.

 

Para merendar fuera de casa hay que optar por alimentos adecuados: bocadillos, frutas fáciles de pelar como el plátano, yogures para beber, frutos secos…

La merienda es una buenísima ocasión para que los niños ayuden en la cocina y sean más autónomos. A diferencia del desayuno, no solemos tener prisa y podemos permitirles que ellos la preparen. Según la edad, les dejaremos implicarse más 0 menos en su elaboración: por ejemplo, nosotros cortamos el pan y ellos ponen el embutido; ellos escogen y lavan la fruta, nosotros la pelamos y troceamos, etc.

niña-merendandoEn el colegio suelen comer alrededor de las 13 horas. Y en la escuela infantil, más temprano todavía (12 0 12.303. Teniendo en cuenta que deben cenar a eso de las 20 0 20.30 horas, lo ideal es que merienden nada más salir de clase, entre las 16 y 17 horas. Si la merienda se pospone, igual que si es muy copiosa, se sentarán a cenar sin ganas.

 

Tampoco conviene que el niño realice ejercicio físico intenso inmediatamente después de merendar. Se debe esperar un tiempo para que pueda digerir lo que ha comido. Si no se puede retrasar el inicio de la actividad deportiva, se intentará adelantar la merienda todo lo posible.

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La merienda debería aportar entre un 10 y un 15 por ciento del total de calorías diarias (el desayuno aporta un 25 por ciento; el almuerzo y la cena, un 30 por cientos. Debe ser, por tanto, una comida ligera. Si el nido merienda mucho, no tendrá hambre a la hora de cenar. Pero si se queda con hambre, es probable que intente picotear entre horas, y también que se incline por alimentos poco saludables.

 

Con todo, lo importante es que la merienda se adapte a las peculiaridades de cada niño. Por ejemplo, si nuestro hijo es muy movido, hace mucho deporte o no come bien, se le puede preparar un tentempié más contundente que si está gordito o hace poco ejercicio.

En la merienda deberíamos tener productos similares a los del desayuno: fruta (entera o en zumo) un lácteo, y algún cereal.

Estos alimentos aportan proteínas, calcio, carbohidratos, además de vitaminas, minerales y fibra. De vez en cuando, el niño puede tomar embutido bocadillo de jamón, de pavo…), algo dulce (como un par de onzas de chocolates o frutos secos nueces, almendras….

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